Belgrado, refugiados y el fracaso de las políticas europeas

GPress ha visitado Serbia meses después. Miles de refugiados viven atrapados en el país desde  el cierre de las fronteras de la ruta balcánica y la entrada en vigor del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. Belgrado es la capital europea que mayor número de refugiados acoge.

Silvia Fernández

Los serbios viven divididos. Entre los europeístas y los pro-rusos. Entre los seguidores del Presidente, Aleksandar Vučić, y los que se decantan por la Primera Ministra, Ana Brnabić. Entre los hinchas del Partizán y los del Estrella Roja de Belgrado. La presencia de refugiados en la ex república yugoslava, también divide a la sociedad. Entre los que creen que “hay que hacer todo lo posible por ayudarles” y los que viven su presencia como una amenaza.

Las organizaciones de ayuda humanitaria calculan que unos 6.000 refugiados están atrapados en Serbia. Belgrado, y las ciudades cercanas, acogen la gran mayoría de ellos. Desde el comienzo de la llegada masiva de personas que huyen de las guerras en sus países, la capital serbia ha sido un punto estratégico en su viaje hacia el corazón de la Unión Europea.

El fracaso en las políticas de acogida de los países europeos, el cierre de las fronteras de los países balcánicos junto con la entrada en vigor del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía han condenado a miles de refugiados a una situación de estancamiento e incertidumbre sobre su futuro.

Miedo “al desconocido”

“A veces cuando salimos de clase de noche, nos dicen cosas a las chicas y da miedo”, afirma Sandra Veselinović, estudiante de Economía en Belgrado. Frente a su facultad se encuentra el parque el que todas las tardes se reúnen decenas de refugiados, en su mayoría, afganos y pakistaníes. La presencia de los jóvenes ha aumentado la sensación de inseguridad, muestra de ellos es la instalación de una valla más alta alrededor de las gradas del patio de la universidad. “Las pusieron cuando empezaron a juntarse aquí los chicos”, nos cuenta Sandra.

Desde la Universidad, aseguran que “no han tenido problemas con ellos, solo entran para preguntar por algún sitio o si pueden utilizar el baño, aunque tenemos orden de no dejarles. Pero, la verdad, es que son muy educados”. Son palabras de Dragan Savić, veterano miembro del equipo de seguridad de la Universidad. Reconoce que “las únicas quejas que hemos recibido (como ya contaba Sandra) proceden de algunas chicas por episodios de acoso, pero no ha habido ningún incidente que haya ido a más”. Además, “siempre hay mucha presencia policial y cooperantes y voluntarios que los cuidan y ayuda”, asegura Dragan.

  • Facultad de Economía de Belgrado

  • Sandra Veselinović

  • Jóvenes refugiados al parque frente a la Universidad

  • Jóvenes refugiados al parque frente a la Universidad

  • Jóvenes refugiados al parque frente a la Universidad

Pero la presencia de los refugiados frente a la facultad de Economía de Belgrado y el malestar que provoca fueron el germen de la manifestación que los estudiantes convocaron a final de curso. “Entendemos su situación, pero no tienen por qué estar aquí. Tienes sus campos o recintos”, habla el improvisado portavoz de un grupo de estudiantes de Comercio Exterior que participaron en la manifestación y en su convocatoria. “Ellos huyen de la guerra, pero también quieren mejores condiciones económicas porque si no se hubieran quedado en países más cercanos a los suyos. Aquí no podemos ofrecerles esa ayuda”, asegura el veinteañero, que no quiere facilitar su nombre. La tasa de paro en Serbia ronda el 15%, su deuda pública supone más del 76% del PIB del país y el salario mínimo se sitúa en 250 euros.

El aumento de rumores y estigmatización está influenciado, apunta nuestra traductora, por la falta de información en los medios serbios. No ha ocurrido ningún hecho grave protagonizado por los refugiados pero las historias corren de boca en boca. Nenad Živkonič, vigilante de un parking en superficie cercano al parque asegura que “nunca he tenido ningún problema con los chicos, ni conmigo ni con los coches”. Aunque, sí reconoce que “he visto alguna pelea pero entre ellos, imagino que porque unos son afganos y otros iraquíes o de otros sitios”. Coincide con el resto de testimonios en los episodios de acoso a las estudiantes, “yo he visto dos episodios, les dicen cosas pero no les han hecho nada”.

El parque frente a la Universidad de Economía se convirtió en punto de encuentro de los refugiados que se encuentran en Belgrado tras el traslado y posterior desmantelamiento de las barracas, cercanas a la antigua estación de la ciudad, que durante el invierno llegaron a albergar a cientos de jóvenes.

El pasado mes de mayo, los refugiados fueron trasladados y las barracas derribadas. El motivo oficial, reubicar a los jóvenes y mejorar sus condiciones. El real, las críticas y presiones recibidas ante la situación de los refugiados este invierno y la localización de las barracas: formaban parte del terreno que ocupará el proyecto urbanístico, ya en construcción, Belgrade Waterfront.

  • Estado actual de las barracas

  • Estado actual de las barracas

  • Publicidad del proyecto urbanístico Belgrade Waterfront

Ayudar, ayudar y ayudar

“Los refugiados necesitan y merecen ayuda”, nos dice el camarero de una cafetería cercana a dónde se encontraban las barracas. “Les dejaba cargar el móvil, sé que en otros establecimientos les cobraban por ello, pero no creo que esté bien. También les trajimos ropa de nuestras casas para los días de más frío”. Este joven camarero serbio no quiere dar su nombre porque “ayudarles ya me trajo problemas con mi jefe y, a veces, con la policía que venía a echarles”.  Su ayuda iba más allá, “entiendo que quisieran venir a tomar o comer algo, por eso les dejaba consumir y que me pagaran cuando pudieran”.

No es el único belgradense dispuesto a ayudar. En la calle Gavrila Principa, cerca del parque y de la Universidad, se encuentra el Refugee aid Miksalište. Un centro donde cooperantes y voluntarios serbios trabajan, junto con voluntarios de todos los rincones del mundo, por ayudar a los refugiados que se encuentran en Belgrado. Un punto de encuentro donde familias, adolescentes y mujeres encuentran un poco de respiro.

Crisis Responce and Policies trabaja recogiendo sus historias y asesorándoles sobre los recursos disponibles. “Los principales problemas que traen son los golpes y robos a los que se enfrentan cuando intentan cruzar la frontera, sobre todo en Bulgaria, Croacia y Hungría”, asegura la portavoz de la organización. “No sabemos el número exacto de refugiados que hay en Serbia. Muchos abandonan los campos, además, ya no se les conceden las tarjetas que les da opción a entrar en ellos. Otros muchos viven en la calle, en los parques o bosques. Pero calculamos que hay unos 6.000 refugiados en el país”, afirma esta joven serbia que trabaja en Refugee aid Miksalište.

Novisadski Humanitari Centar (NSHC), que comenzó su trabajo en julio de 2015 “cuando comenzaron a llegar refugiados a Serbia”, es otra de las organizaciones presentes en el centro. “Actualmente tenemos tres equipos trabajando, aquí en el centro y Belgrado, en Sid (ciudad fronteriza con Croacia) y en Subotica (cercana a la frontera con Hungría)”, explica la responsable de la organización. “Nos aseguramos de que tengan comida y de proporcionarles ropa. Es verdad que la situación fue más complicada cuando había tantos jóvenes viviendo en las barracas, ahora la ayuda está más concentrada”, afirma.

Los refugiados que acuden al centro, tras registrarse, tienen acceso a varios talleres y recursos de entretenimiento. Los más beneficiados: familias y mujeres. Refugee aid Miksalište posee una Women’s Corner donde las mujeres pueden estar solas y quitarse el hyjab. Allí trabajan el autocuidado y la autoestima, muy mermada tras el duro viaje de huída de sus países. También, poseen un espacio de lactancia para que mamás y bebés puedan estar tranquilos y descansar.

Frente a este centro, se encuentra Médicos Sin Fronteras. Ellos, se encargan de la atención médica de los refugiados en Serbia desde hace dos años. “Los atendemos tanto en la clínica como en nuestro dispositivo móvil. Es necesario acercarles la atención médica a los refugiados en tránsito porque carecen de acceso a ella”, comenta Andrea Contenta. El mayor número de consultas que atienden están relacionadas con “problemas dermatológicos, infecciones cutáneas y por los golpes que reciben cuando son interceptados intentado cruzar la frontera. Además, hay que sumarles los problemas psicológicos: estrés postraumático, ansiedad o ataques de pánico”.

  • Centro Refugee aid Miksalište

  • El equipo de GPress conversa con responsables de Refugee aid Miksalište

La UE, principal responsable

En el verano de 2015, los países miembro de la Unión Europea acordaron acoger a casi 100.000 refugiados en tránsito. El plazo para esa acogida masiva expira el próximo mes de septiembre, en junio solo habían sido acogidos en la UE unos 20.000 solicitantes de asilo. Consecuencia directa es la situación de los refugiados en Serbia. Personas en tránsito que han quedado atrapadas en el país balcánico. A la mala política de acogida de los países del club de los 28, hay que sumar la negativa de países como Croacia, Hungría o Eslovenia a acoger y, el consecuente, cierre de sus fronteras.

Si en algo están de acuerdo en Serbia en lo que respecta a la situación de los refugiados, es en el fracaso de las políticas europeas. “No deberían estar aquí, pero tampoco en ninguna otra calle. Falta organización por parte del Estado. El Gobierno recibe dinero de la UE y de la Comunidad Internacional y lo no están invirtiendo en lo que deben, Y tampoco nadie lo controla”, afirma Nenad Živkonič, el vigilante del parking.

“Se han cerrado de manera irregular las fronteras. No se están respetando ni los acuerdos internacionales ni los derechos fundamentales de los refugiados. Sin un cambio en las fronteras, no se puede mejorar la situación de las personas en tránsito en Serbia”, sentencia Andrea Contenta, responsable de MSF en Belgrado.

Los jóvenes estudiantes de Comercio Internacional que organizaron la manifestación contra la presencia de los refugiados, también lo tiene claro: “Todos los países tienen la obligación de ofrecerles asilo, pero solo los estamos acogiendo en Serbia”.

La actitud de la Unión Europea, los acuerdos con terceros países como Turquía o Libia y el incumplimiento de la obligación de ofrecer asilo, recogida en la Convención de Ginebra; ponen en peligro miles de vidas y condenan miles de jóvenes y niños a convertirse en una generación perdida.