‘Maratón balcánico’, tercer libro de Miguel Roán (Vigo, 1981) sobre la región, está teniendo una estupenda acogida entre el público. Cuarenta y dos relatos, tantos como kilómetros tiene un maratón, que acercan al lector la realidad de los Balcanes. Leer más

Siria vendiendo un país seguro para el turismo. Grecia reforzando la idea de que Macedonia no podrá optar por ese nombre. O las diferencias entre los países balcánicos plasmadas en stands turísticos y tour operadoras.

La Feria Internacional de Turismo se ha celebrado en Madrid entre el 17 y el 21 de enero. Una oportunidad para conocer opciones, nacionales e internacionales, de viaje.  Pero, también,  la posibilidad de tomar el pulso a la actualidad política internacional. Lo hacemos en el pabellón 4 de la Feria de Madrid. Allí se encuentran Europa y Oriente Próximo.

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Ángel Sastre lleva más de una década dedicándose al periodismo internacional como freelance. Sabe como ejercer la profesión sin morir en el intento. Aprovechando que ha pasado unos días en España, GPress ha repasado con él la situación y evolución del periodismo internacional.

Silvia Fernández

Pertenece a esa nueva generación de corresponsales internacionales y fotógrafos: jóvenes y freelance. Con sede en Buenos Aires, Sastre cubre para diversos medios españoles la información de Sudamérica. En días libres y vacaciones, se desplaza a zonas calientes y conflictos bélicos. Ha cubierto, entre muchas informaciones: la guerra de Siria, donde fue secuestrado junto a Antonio Pampliega y JM López por Al Qaeda, las revueltas en Venezuela, los enfrentamientos en Ucrania o la muerte de Fidel Castro.

Acaba de recibir el Premio de Periodismo de la Ciudad de Badajoz y aprovechado su estancia para participar en diversas mesas redondas e impartir talleres sobre periodismo internacional y corresponsalías. En el último, el pasado viernes en la Asociación de la Prensa de Madrid, orientó a los asistentes en el camino a seguir para sumergirse en el periodismo internacional y en el trabajo del periodista freelance. “El periodista freelance no descansa”, sentenció. Y lo demuestra con su trabajo, al aterrizar de vuelta en Buenos Aires le esperaba la muerte del Fiscal General del Estado, José Manuel Maza.

A?ngel Sastre durante el taller impartido en Madrid

Sastre se inició en el periodismo internacional aprovechando una beca en Londres. “No era una zona en conflicto, pero si me daba la posibilidad de trabajar como corresponsal”, afirma. Allí decidió que quería viajar a Latinoamérica. Su seña es trabajar, hacer las cosas bien y con cabeza. “No hay que lanzarse a cubrir una guerra sin más, no es necesario. En todos lados hay temas que merecen ser contados. Puedes empezar por lo que tienes cerca y luego ir viajando, conectando con gente con más experiencia, ir aprendiendo e ir pegando saltos poco a poco hasta alcanzar tus metas”. Entiende el periodismo como un trabajo de investigación y denuncia, y así lo hizo en uno de sus primeros trabajos en Localia San Benito (Extremadura): “Me estaba muriendo del asco cubriendo museos del jamón y tractoradas. Así que me involucre con los gitanos, con sus historias, sus ritos y sus conflictos”.

Su compromiso con denunciar las injusticias y dar voz a quién no la tiene, por ello recalca que “la mayoría de mis reportajes en zonas de conflicto son sobre civiles”. Sus coberturas, a veces, le provocan problemas. Así, ha sido expulsado varias veces de Ucrania, ha tenido problemas en su último viaje a Venezuela para cubrir las revueltas y tiene prohibida la entrada en varios países.

Crítico con la situación de los freelance en los medios de comunicación, recalca que es importante “trabajar para ganar dinero. Por supuesto que hay que preocuparse por la seguridad

Ahora, ya tiene una marca que le permite cubrir todo un continente para distintos medios de comunicación en España con los que colabora habitualmente. Radio, televisión, prensa,… Ejemplo del periodista multimedia capaz de defenderse e informar en cualquier formato.  Aunque, asegura “ya está todo antiguo” en relación a la rapidez con que las nuevas tecnologías avanzan y cambian el lenguaje informativo y la forma de informar e informarse. En ese reiventarse constante trabaja en un nuevo proyecto, el War Comic. Junto a Jon Sedano y Juan Alberto Hernández, Sastre trabaja en contar la guerra en formato de cómic animado. Y es que “el hombre orquesta está antiguo, hay que ser el hombre virtual”, sentencia.

Por ello, a los jóvenes periodistas les aconseja “adelantarse a lo que viene”. Lo mejor que pueden hacer como periodistas freelance, la figura que domina la profesión, es “reiventarse, pensar cómo utilizar las tecnologías para mostrar su trabajo pero también para ganar dinero”. El futuro, dice Sastre, está en el streaming y en las plataformas propias e innovadoras.

 

 

 

 

 

 

Con muchísima pasión, con muchísima pasión y de a poquito. En vez de conformarte con un trabajo sentarse en una redacción, me voy a tirar a la aventura y voy a recorrer el mundo de la manera más factible posible. Yo veo el periodismo desde la investigación desde la denuncia. Siempre digo que no hace falta irse a un guerra, mira los periodistas del Global… representados en la película Spotlight como sufren por cubrir y lo hacían desde la redacción.

En uno de mis primeros trabajos, en Localia San Benito, estaba muriedno del asco harto de cubrir ruedas de prensa museos del jamón y tractoradas y me involucré con los gitanos y a ver sis ritos y sus conflictos… En todos lados hay temas que merecen la pena ser contados. Puedes empezar por la base por lo que tienes cercano y luego ir viajando, conectando con gente con más experiencia ir aprendiendo e ir pegando saltos a poco, con cabeza de manera profesional. Yo todavía estoy muy lejos de llegar a alcanzarlas.

Nuevas herramientas de trabajo, nuevos lenguajes para transmitir al alcance de nuestra mano y en un solo dispositivo, además, móvil. Sobre todo, una gran oportunidad para los periodistas freelance.

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Silvia Fernández

El periodismo móvil o MoJo (Mobile Journalism) es aquel que realizamos utilizando las herramientas, aplicaciones y opciones que nos ofrecen smartphones y tablets. Así como la utilización de las Redes Sociales para la transmisión de vídeos en directo o información más instantánea.

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Un aAi??o mA?s GPress Media estuvo presente en los actos conmemorativos de la matanza de Srebrenica.

Los primeros alumnos y alumnas de GPress repasan, casi un año después, su experiencia en Los Balcanes. Periodismo y el entorno único destacan entre sus recuerdos.

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Antonio Pampliega es periodista especializado en conflictos bélicos. Comenzó a trabajar como reportero freelance en 2008, ahora con un nombre ya reconocido internacionalmente repasa con GPress su trayectoria.

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Campo Sid

Campo de refugiados de Sid. Carles Latorre.

El campo de refugiados de Sid es el último antes de entrar en la Unión Europea. Los que llegan allí ya han pasado por la parte más dura del camino. Es el último paso. Sin embargo, hace menos de un mes, los países balcánicos (Macedonia, Serbia, Croacia y Eslovenia) limitaron el número de trenes para trasladar a refugiados a uno a diario y a 500 personas al día. Esto significa que el número de refugiados que hay en cada campo sólo puede seguir aumentando. A esto se suma el tratado que firmó la Unión Europea con Turquía en el que acordaba el intercambio de inmigrantes regulares por refugiados. Esto significa que los refugiados serían devueltos a Turquía (que por cada uno de ellos se acogería a un inmigrante con papeles) y que ningún refugiado más podrá pasar a territorio de la Unión Europea.

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Campo de refugiados en Sid. Alberto GarcAi??a.

Turquía y la Unión Europea firmaron el pasado domingo el ya denominado “tratado de la vergüenza” por el que ambos gobiernos se comprometen a cerrar fronteras y devolver a los exiliados a tierras turcas. El tratado ha sido tildado como “una violación de los derechos humanos” por parte de la ONU. Sin embargo, las deportaciones parecen no entender de legalidad ni de derechos humanos.

Leire Ordoyo

La mayoría de refugiados consiguen llegar a Serbia atravesando campos de maíz. Su última parada antes de llegar a la frontera entre Serbia y Croacia fue Bulgaria. La zona situada entre los dos países se considera el punto más álgido de la “ruta de los Balcanes”. Sid se convirtió hace tiempo en una concurrida zona de paso para los refugiados que llegaban a territorio Serbio. Se habilitó como campo un antiguo motel en la frontera entre Serbia y Croacia, donde se han dispuesto algunas literas triples “recuerdan a los campos de concentración nazi, pero es la única manera de resolver la situación”, dice una fuente del Comité para los Refugiados y Migrantes de Serbia. Aunque ambos gobiernos han prohibido la entrada de refugiados en sus países, las autoridades lo pasan por alto. El campo fue pensado en principio como un lugar de tránsito para los refugiados provenientes de Siria, Iraq o Afganistán, pero ha acabado por convertirse en un lugar de estancia indefinida para muchos de los que pasan por ahí.

Es el caso de Eshan, un ingeniero afgano que lleva cuarenta días en Sid y que admite “haber perdido toda la esperanza”. Como Eshan, la inmensa mayoría aspiran a llegar Croacia para alcanzar sus destinos: Alemania, Suiza o Bélgica. Sin embargo, tanto Eshan como el resto de exiliados se encuentran bloqueados en Sid. Su retención indefinida se debe a que la mayor parte de ellos posee un sello turco en su pasaporte y esto acaba por convertirse en una traba para continuar con su travesía, ya que las autoridades croatas no les permiten cruzar la frontera bajo esas condiciones. Como él, cientos de personas se encuentran retenidas en las nuevas cárceles, nacidas por la necesidad de aunar a los otros. Aquellos que huyen de un inferno sin fin, que encuentran en Europa una vía de escape. A los que Europa este domingo les cerró la puerta. Europa tiene amnesia. Olvidó que ella también fue refugiada.

A finales del mes de febrero, los países Balcánicos decidieron limitar el tránsito de personas y medios de transporte (trenes y autobuses). A esto hay que sumarle la nueva estrategia adoptada por el país. Serbia no admite el paso a los campos a ciertas organizaciones: “en los campos de refugiados que coordina el Gobierno serbio sólo quieren a organizaciones que den comida y ropa. A nosotros nos deniegan el acceso sistemáticamente”, denuncia Mirko Medenica, abogado y activista de la asociación serbia Mujeres de Negro. El plan gubernamental de “fronteras abiertas” se convierte en una estratagema para evitar que los refugiados pidan asilo político en Serbia.