Hay un antiguo proverbio yugoslavo que dice que vives una vida nueva con cada idioma que hablas. En Bosnia-Herzegovina se conjugan el serbo-bosnio y el croata, pero sus habitantes están destinados a aprender otra lengua si quieren tener un futuro fuera de sus fronteras. Los encargados de promover el castellano entre los bosnios son los profesores del Centro de Estudios Hispánicos (CEH-Sarajevo).

Texto y fotografía: Alberto García

Fundado en 2007, este centro se encuentra en la parte socialista de Sarajevo, en un gran edificio austero y grisáceo, lleno de metralla y desperfectos. “No disponemos de un gran presupuesto. Dependemos mucho del Instituto Cervantes de Belgrado y de las ayudas que recibimos de la embajada española aquí en Sarajevo” comenta Miriam Domínguez Requena, filóloga de lengua hispánica y profesora de castellano en la capital bosnia desde hace 2 años, que se ha encargado de recibirnos.

 

Miriam es de Valencia y se decidió a venir a los Balcanes gracias a un amigo. Junto a 5 profesores más, se encargan tanto de impartir castellano como de enseñar las lenguas balcánicas a todos los hispanohablantes que llegan a la ciudad: “aquí la comunidad hispana es muy pequeña. A la gente que viene a aprender bosnio, por lo general, les cuesta mucho adquirir un mínimo nivel simplemente para manejarse en las gestiones del día a día” comenta Miriam. Esto contrasta con la relativa facilidad con la que los sarajevitas aprenden nuestra lengua: “ellos, desde pequeños, están acostumbrados a ver la televisión y las películas en inglés o en alemán, no como nosotros. Además, están obligados a aprender otros idiomas, por lo que se lo toman muy en serio”.

 

El alumnado de la escuela es muy heterogéneo;  amas de casa, estudiantes de secundaria, universitarios, etc. En muchos casos acuden a la escuela personas que no habían estudiado nunca español  de una forma académica, pero que gracias al gran éxito de algunas telenovelas sudamericanas durante y después de la guerra han obtenido niveles A2 o incluso B1 en las pruebas de acceso. Durante las 10 semanas que duran los cursos, los alumnos se impregnan de nuestro idioma y cultura gracias a métodos de enseñanza prácticos en los que, a parte de aprender gramática, se visionan películas y se imparten cursillos de cocina y de lectura castellana.

 

“Hace tiempo que el alemán o el turco nos están quitando terreno. Desde que aquí resuena el eco de la crisis y la corrupción, los alumnos se decantan por idiomas centroeuropeos o en los que se está llevando a cabo mayor inversión” afirma Miriam sobre la perdida de alumnados que han sufrido en los últimos años. Bosnia-Herzegovina es un país con multitud de posibilidades y mucho progreso por delante, por lo que se ve necesario la inversión para la enseñanza del castellano y el apoyo a emprendedores como los profesores del CEH.

 

 

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