Dosmeses después la situación de los refugiados en Sid ha cambiado completamente. El ambiente alegre y distendido que se respiraba en enero se ha transformado en incertidumbre y desesperanza en marzo. El campo situado frente a la estación de tren de la ciudad serbia era un tránsito constante de refugiados sirios, afganos e iraquíes; una zona de paso camino a Alemania o Austria. Ahora es un campo de larga estancia, tierra de nadie, donde los refugiados pasan días y meses a la espera de que en los despacho de Europa se decida su futuro.

Silvia Fernández

El ambiente es gris en el campo de refugiados de la ciudad de Sid. La ropa tendida por cualquier rincónn del campo demuestra que éste se ha convertido en un lugar de larga estancia. Tambiémn han desaparecido las numerosas organizaciones humanitarias que se encontraban allí hace dos meses. Si no necesitan abastecimiento de alimentos y ropa de abrigo para el viaje, su ayuda hace más falta en otros lugares como Grecia. Ahora es Word Vision quien se encarga de las necesidades de los refugiados en la zona, sobre todo, de los menores.

Los iraquíes y afganos que se encuentran en el campo saben que su futuro es incierto y que deben dejar pasar las horas a la espera de una solución a su situación. Solo se escuchan risas aisladas de los más pequeños que compiten con un perro por adueñarse de un balón de fútbol. Es la alegría y vitalidad de los numerosos niños y niñas  del asentamiento lo que mantiene a los adultos en pie. Son criaturas que han nacido en guerra y la simple ausencia de ella en el campo mejora su situación. Es el caso de Azíim, un iraquí pelirrojo de unos 10 años. “Creemos que tiene 10 años, pero no lo sabemos seguro”, señ ala el responsable del campo que nos acompaña. Es una de las consecuencias de nacer en guerra, no tienes ni fecha de nacimiento.

El viejo motel serbio transformado en campo de refugiados empezó a acumular huéspedes a comienzos de marzo, cuando los países balcánicos decidieron limitar el número de migrantes que podían circular por su territorio camino del corazón de Europa: 500 personas o un tren diario. La situación se agravó con la entrada en vigor del tratado UE- Turquía, desde entonces los refugiados no saben si podrán continuar su camino, pasarán un tiempo indeterminado en Serbia o serán devueltos a cualquier otro lugar. “Todos los díaas tenemos reuniones sobre nuestra situación, pero nunca nos aclaran nada. Seguimos igual, sin saber, pero leemos las noticias y sabemos que las cosas están complicadas para nosotros”, explica en un perfecto inglés, Eshan, un estudiante afgano de apenas 20 años y que hace de traductor de todo el grupo. Llevan más de 40 días en Sid y saben que la solución no llegará pronto: “yo he perdido toda esperanza, estamos aquí y no sabemos si podremos salir en algún momento, solo espero que no nos devuelvan a nuestro país”.

Saben que los últimos acontecimientos de Bruselas aumentan el rechazo por parte de los ciudadanos europeos a su llegada, pero recalca que “nosotros no somos terroristas, al contrario huimos de ellos. Lo que ha pasado en Bruselas, nosotros lo vivimos a diario. Por desgracia ver cadáveres o restos humanos en nuestras calles es normal”. Es algo que Europa no debe olvidar: sirios, afganos e iraquíes huyen de la guerra y de los ataques continuos e indiscriminados de unos y otros.

Cerca de Sid, en Principovac se ha organizado otro campo de refugiados de larga estancia. Se encuentra a 500 metros de la frontera con Croacia, país que ya cerró sus puertas al tránsito de migrantes a mediados de enero. Allí la mayoría son sirios que, como los afganos e iraquíes de Sid, intentan normalizar sus vidas es esta situación de stand-by a la que se ven abocados.

En Serbia hay atrapados alrededor de dos mil refugiados, señalan desde Médicos Sin Fronteras. Dos mil personas a las que las decisiones de Europa han dejado en tierra de nadie, sin perspectivas, sin soluciones, sin futuro.

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  1. […] El fracaso en las políticas de acogida de los países europeos, el cierre de las fronteras de los países balcánicos junto con la entrada en vigor del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía han condenado a miles de refugiados a una situación de estancamiento e incertidumbre sobre su futuro. […]

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